Los dias de "e;Lenin"e; transcurren en las jornadas inmediatamente precedentes y posteriores a la sublevacion militar del 18 de julio de 1936, cuando la cotidianidad de tantas familias quedo herida de muerte para siempre, ora en sus pretendidas certezas ora en su integridad fisica. Con ocasion de su fugaz regreso al lugar donde casualmente presencio el inicio de la Guerra Civil, un escritor octogenario evoca el ambiente domestico de su ninez, propio de una familia de la pequena burguesia urbana y catolica; la conmocion provocada por la oratoria revolucionaria de Satur, un muchacho con quien trabo contacto casual merced a Flor, la perra de la familia; el sentimiento cuasifraterno que la unio a esta, mas alla de la relacion entre amo y mascota; el estallido de violencia posterior a la rebelion, tamizado por la infantil perplejidad ante la muerte; y su pristina atraccion personal hacia quienes se arrogaron, cual nuevos heroes de filmes y narraciones juveniles, la encarnacion belica de una nueva cruzada. Mientras rememora todas estas vivencias desde una perspectiva adulta, el narrador experimentara una atraccion paternal hacia una joven emigrante, sentimiento que le mostrara la endeblez de nuestras conclusiones ante la grandiosa diversidad de la experiencia humana. Y como trasfondo, una meditacion acerca del prurito de creacion, intento de prolongar la vida mas alla de si misma, y el ansia de recordar, proposito de vivir dos veces.
Los días de "Lenín" transcurren en las jornadas inmediatamente precedentes y posteriores a la sublevación militar del 18 de julio de 1936, cuando la cotidianidad de tantas familias quedó herida de muerte para siempre, ora en sus pretendidas certezas ora en su integridad física. Con ocasión de su fugaz regreso al lugar donde casualmente presenció el inicio de la Guerra Civil, un escritor octogenario evoca el ambiente doméstico de su niñez, propio de una familia de la pequeña burguesía urbana y católica; la conmoción provocada por la oratoria revolucionaria de Satur, un muchacho con quien trabó contacto casual merced a Flor, la perra de la familia; el sentimiento cuasifraterno que la unió a esta, más allá de la relación entre amo y mascota; el estallido de violencia posterior a la rebelión, tamizado por la infantil perplejidad ante la muerte; y su prístina atracción personal hacia quienes se arrogaron, cual nuevos héroes de filmes y narraciones juveniles, la encarnación bélica de una nueva cruzada. Mientras rememora todas estas vivencias desde una perspectiva adulta, el narrador experimentará una atracción paternal hacia una joven emigrante, sentimiento que le mostrará la endeblez de nuestras conclusiones ante la grandiosa diversidad de la experiencia humana. Y como trasfondo, una meditación acerca del prurito de creación, intento de prolongar la vida más allá de sí misma, y el ansia de recordar, propósito de vivir dos veces.